claquete

Editar un vídeo… es juntar un fotograma detrás de otro y agregarle una transición, ¿no? Es posible, pero también es probable que hagas un vídeo un poco cutre si no tienes en cuenta ciertos parámetros que utiliza cualquier profesional. Hoy en día consumimos los vídeos de un modo muy diferente a hace algunos años. Ahora necesitamos rapidez, cambios constantes de imágenes, música y mucha información de una sola vez. Por ello, presta atención a los siguientes cinco consejos para editar un vídeo como un experto.

¿Qué quieres/puedes hacer?

 

Antes de editar un vídeo hay que grabar las imágenes, y es posible que estés involucrado en esa parte del trabajo o no. Si estás involucrado es importante pensar en cómo quieres editar el vídeo, pues de esa manera prestarás atención a los detalles durante el rodaje. ¿Quieres primeros planos de la gente? Tienes que grabarlos. ¿Quieres empezar con un paisaje? ¡Necesitas tenerlo en imágenes! Haz un primer borrador de cómo quieres el vídeo y graba o pide que te graben esas imágenes. Y si no estás implicado en la grabación, sino que te pasan las imágenes sin más, revisa el material con el que cuentas antes de editar el vídeo y en función de lo que tengas compón una idea.

Continuidad: ordena las imágenes

 

Un vídeo siempre cuenta una historia. Algunas con más sentido y contenido; otras simplemente te conducen con el color, la música, etc. En cualquier caso, tienes que saber que editar un vídeo es como montar un puzle y que tiene que mantener la atención del que lo ve. Las imágenes hablan por sí solas y están relacionadas entre sí, así que únelas de la mejor manera para que cuenten esa historia y todo tenga una continuidad. Es cierto que el vídeo usa las elipsis para que la historia avance más rápido, pero hay puntos que tienen que tener sentido. Los cortes no pueden ser bruscos ni aparecer incongruencias en la historia que te hagan pensar que el montaje no está bien hecho, que la historia no casa y no está bien contada.

Corta, ¡corta!

 

Ya hemos dicho que el cine está lleno de elipsis para que la historia sea más fluida. Nuestro cerebro es capaz de captar esos cortes y añadir la información que no aparece en la imagen. Dijimos que la historia tiene que tener sentido, pero las elipsis formar parte de ese fluir de la historia. Si en una secuencia un niño se cae al suelo y tras un corte aparece en el hospital… sabemos lo que ha pasado, ¿no? No tengas miedo a cortar y, de hecho, úsalo para contar más en menos tiempo.

Música y sonido

 

Hoy en día no podemos concebir un vídeo que no tenga música o sonido (al menos que se trate de un trabajo especial y el objetivo sea justamente ese), así que ante todo asegúrate de que el sonido de la imagen es el mejor y que no haya ruido o sonidos que nos saquen de la historia. Por otra parte, con la música se pueden contar muchas cosas, así que no dudes en usarla para afianzar la historia o reforzar la sensación que quieres conseguir (miedo, alegría, tristeza).

Calidad y formatos

 

La historia lo es todo, pero no podemos olvidar la calidad del vídeo, pues nuestro cerebro está acostumbrado a ver imágenes de calidad. Por ello, tras acabar con la edición del vídeo, tómate tu tiempo para conseguir la mejor calidad y adaptar el formato al lugar donde va a ser proyectado: gran pantalla, Youtube, televisión, etc. No te olvides de comprimir el trabajo y exportarlo de manera que el archivo no pese mucho.